Copy
View this email in your browser
SUSCRÍBETE

Número 106 - Bruselas, 18 de febrero de 2022


Una newsletter de Nacho Alarcón. Puedes suscribirte aquí

Es viernes y este es el número 106 de Nexo Europa, la newsletter semanal de actualidad y análisis de asuntos europeos. Hemos tenido una cumbre con la Unión Africana y otro maratón de emociones con la cuestión ucraniana. Perdonen las horas a las que envío esta edición, pero ha sido imposible hacerlo antes ni con más tiempo. 

Además, llegamos con un retraso adicional (además del que ya llevábamos por cuestiones de agenda) porque el servidor ha estado sin funcionar. En un último intento parece que, finalmente, hemos podido lanzar el número de esta semana. Aquí estamos. 
 



Recuperar el interés de África

Esta semana se ha celebrado en Bruselas la cumbre entre la Unión Europea y África. Todos estamos pendientes de Rusia, de la situación en la frontera con Ucrania, y esta es la prioridad (de hecho, como comentaremos después, los líderes europeos convocaron una reunión de emergencia antes de verse con sus homólogos africanos para discutir la situación en el este de Europa). Pero el futuro de Europa está también estrechamente ligado al de África. 

La falta de comprensión de la realidad de nuestros vecinos sureños, la mala interpretación que hacemos de su futuro y la torpeza con la que en ocasiones gestionamos nuestras relaciones con ellos son un handicap importante. A nivel mediático también tenemos que hacer examen de conciencia: si la relevancia de la información debe estar entroncada con la exposición que se le da, hace mucho tiempo que esa relación se descompensó en el caso de África. Deberíamos estar dedicándole mucho más espacio y tiempo. Por eso, aunque la actualidad parezca que esté en otra parte, esta semana empezaremos por nuestras relaciones con África y por una cumbre que ha sido decepcionante para todos. 

La manera en la que la Unión ve a África debería cambiar de manera rápida. El destino de los Veintisiete está estrechamente ligado a una región que se ha descuidado de manera insistente: es la primera vez que se produce esta reunión desde 2017 tras cancelarse en 2020. Europa necesita una nueva relación con el continente vecino que le permita mirar al futuro con más seguridad. En otras palabras y siendo bastante más directo: la Unión tiene que conseguir que África mire hacia Europa y no hacia China. Pero seducir a África, en los muchos frentes que hay abiertos, es muy difícil. 

Y además es extremadamente caro y complejo. En el ámbito de la inversión Pekín ofrece miles de millones de dólares en proyectos e infraestructuras. Por eso buena parte de las discusiones se han centrado en un plan de 150.000 millones de euros en inversiones para salud, infraestructura y educación para los próximos siete años con el objetivo de acercar a África a los socios europeos. Pero esa cifra es, de nuevo, una demostración de la “magia contable” de la Comisión Europea, una suma de multiplicadores, inversiones de aquí y allá, y números que en realidad ya estaban sobre la mesa. 

Por otro lado, los líderes europeos tampoco han cumplido con las expectativas de sus socios africanos en la cuestión de las vacunas. La UA quiere 700 millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus, que es el total de las que se ha comprometido la Unión con todos los países en desarrollo. En el comunicado final se mantiene la cifra que se había manejado hasta ahora: 450 millones de dosis.

Pero los líderes de la UA no quieren donaciones: quieren un proyecto. A la hora de hablar de donaciones de vacunas contra el coronavirus había pocas ganas de dar las gracias. “No es aceptable que África está constantemente al final de la fila. Si bien apreciamos las donaciones, nunca son una forma sostenible de desarrollar fortalezas”, explicó durante la cumbre Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica, poco después de anunciarse un acuerdo en los márgenes de la cumbre. 

Además, la agenda europea de transición ecológica no seduce especialmente a la Unión Africana, que tiene otras prioridades y que ve con cierta preocupación hasta qué punto esa agenda puede interponerse en lo que es la prioridad para ellos, que es desarrollar su industrialización. 

El momento, en general, no es bueno. En una cena con los socios del Sahel en París el miércoles por la noche, Francia presentó lo que llevaba tiempo cocinando: la salida de las fuerzas francesas de Malí, donde lleva desarrollándose una misión contra el yihadismo desde hace años y que tras los múltiples golpes de Estado en Bamako ha terminado descarrilando. La junta maliense ha mirado hacia Moscú y desde entonces en Bruselas y en París se teme que la milicia rusa Wagner esté sobre el terreno. Hace solamente algunos días, como contábamos aquí, el Gobierno maliense expulsó al embajador francés del país, en lo que fue el golpe de gracia a las relaciones. 

El Sahel es, en estos momentos, la región clave en materia de seguridad. Las relaciones con el resto del continente son importantes, pero esta región es clave. Y desde hace algún tiempo en Bruselas se ve con preocupación cómo los Gobiernos de varios países en la región han sido derribados por golpes militares. 

Líderes de la Unión Europea y de la Unión Africana en Bruselas

Novedades de Rusia

Mucho movimiento en la cuestión rusa esta semana. Ya saben que tener una fotografía fija de una situación que evoluciona tanto con el paso de cada día es difícil. Pero vamos a intentar recopilar lo que viene pasando desde el envío de la última edición de Nexo Europa, el pasado viernes. 

Esa misma tarde Estados Unidos reforzó su aviso de que un ataque ruso a Ucrania es “inminente”. En una videollamada el viernes por la noche con alguno de los principales líderes de la OTAN así como los presidentes de la Comisión Europea y el Consejo Europeo, Joe Biden, presidente norteamericano, insistió en este aviso. 

De hecho, tras la llamada, fuentes del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) confirmaron que la Unión Europea permitirá a su personal no esencial abandonar Ucrania ante el aumento de la tensión. “No es una evacuación”, insistían las fuentes. Recordarán que a finales de enero Estados Unidos y Reino Unido tomaron una decisión idéntica, y que entonces distintas fuentes diplomáticas señalaron que los europeos no harían lo mismo, y que, de hecho, Kiev consideraba que sacar al personal de Ucrania lanzaba un mensaje de abandono hacia el país. Ahora la nueva información ha hecho que se reevalúe el análisis hecho entonces y se apueste por permitir salir al personal no esencial. Podéis ampliar información sobre esta decisión aquí. 

Washington es en estos últimos días un auténtico hervidero de filtraciones, y estas apuntaban a una invasión esta misma semana, lo que ha provocado que muchos critiquen a Estados Unidos por su continuo alarmismo desde hace semanas. En Bruselas, sin embargo, algunos consideran que esto es parte de la estrategia americana para poner las acciones rusas bajo los focos y generar nervios en Moscú. 

No ha habido invasión. Esa es la buena noticia. El martes, justo cuando Olaf Scholz, canciller alemán, llegaba a Moscú para reunirse en persona con el presidente ruso Vladimir Putin, Moscú anunciaba que algunas de las tropas desplegadas en la frontera ucraniana volvían a sus bases de origen. Sin embargo estas informaciones no han impresionado en Washington o en la sede de la Alianza Atlántica en Bruselas: más que una retirada, se cree que lo que se está haciendo es mover las tropas de unas posiciones a otras.

Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, señaló en una rueda de prensa el martes que la Alianza no veía en estos momentos una desescalada por parte de Moscú. "Otras veces hemos visto que mueven tropas, pero pueden volver en cosa de días, en breve plazo. Tenemos que ver una retirada significativa y duradera de tropas y también de equipamiento pesado”, explicó antes de una reunión ministerial de la OTAN.

¿Por qué piden que se retire el equipamiento pesado para que sea creíble la desescalada? Pues porque en primavera, si recuerdan bien, Moscú ya desplegó miles de efectivos militares en esta región. Finalmente volvieron a sus bases… pero dejaron el material en el lugar. Cuando a finales de 2021 el Kremlin decidió volver a aumentar la presión en la frontera con Ucrania una parte importante del material ya estaba allí, desde primavera. 

En todo caso, el secretario general de la OTAN insistió el miércoles, cuando comenzó un cónclave de dos días de los ministros de Defensa de la Alianza, en que no hay ninguna desescalada, e incluso sugirió que Rusia sigue enviando nuevas fuerzas hacia la zona fronteriza con Ucrania, donde ya ha acumulado a más de 100.000 efectivos militares. “Lo que vemos sobre el terreno no es una retirada de las tropas, del equipamiento, lo que vemos es que las tropas rusas se están poniendo en posición, y hemos visto un ciberataque”, señaló el noruego en una rueda de prensa.

Sin embargo, Stoltenberg sí que ha admitido en los últimos días que hay un espacio para un “moderado optimismo” por algunas señales enviadas por Moscú que indican la intención del Kremlin de seguir en la vía diplomática. Algunos expertos creen que esta era la intención de Putin desde el primer momento: captar la atención de Washington para volver a estar en la liga de los poderes relevantes. 

Este mensaje de voluntad por seguir buscando una solución política lo lanzó a principios de semana el Gobierno ruso por distintas vías, y el martes, en su encuentro con Scholz, Putin volvió a insistir en ello. El presidente ruso tenía frente a él a uno de sus mejores aliados en la Unión: Berlín no tiene apetito ninguno por un enfrentamiento con Moscú, por el despliegue de sanciones ni por seguir aumentando la tensión. De hecho, el Gobierno alemán, y en concreto Scholz, han recibido críticas por sus posiciones demasiado tibias en esta crisis. 

Al mismo tiempo que Moscú aseguraba que apostaba por la vía diplomática, la Duma (el parlamento ruso) iniciaba el proceso para pedir el reconocimiento de las repúblicas de Donetsk y Lugansk, dos regiones ucranianas ocupadas por las milicias separatistas prorrusas controladas por el Kremlin. Su reconocimiento, alertan algunos expertos, significa que el hecho de que Ucrania continúe con su intento por recuperar el control por estas regiones, reconocidas ya como independientes por Rusia, podría servir de ‘casus belli’ para el Kremlin. 

Sin un ataque ruso a la vista, por suerte, los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, que como hemos explicado antes se han reunido este jueves y viernes con sus homólogos de la Unión Africana, arañaron algo de tiempo a su apretada agenda para poder tomar el pulso a la situación en Ucrania. Horas antes de ese encuentro la situación volvía a tensarse en el este de Ucrania, en el Donbás, que vive en conflicto continuo desde 2014. 

El tono no es positivo. No ha habido una mejora de la situación. Fuentes diplomáticas de distintos países mantienen un tono pesimista y creen que los mensajes enviados por el Kremlin a principios de la semana eran más un espejismo que algo real y consistente. 

Cajón de sastre
  • Sentencia del TJUE: el otro gran tema de esta semana, que podría ocupar una de las secciones grandes, es que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha desestimado íntegramente todos los recursos presentados por Polonia y Hungría contra el mecanismo de condicionalidad, una herramienta con la que se dotó la Unión Europea a finales de 2020 y que permite cortar los fondos europeos a Estados miembros que violen el Estado de derecho y con ello pongan en riesgo la integridad de los intereses financieros de la Unión. Como recordarán, Varsovia y Budapest dieron su consentimiento a este instrumento viéndose ya acorralados y bajo la condición de que la Comisión no lo activara hasta que el TJUE no se hubiera pronunciado sobre su legalidad, que ellos cuestionaban. Podéis ampliar información sobre la sentencia aquí. 
     
  • Y ahora, ¿qué?: esa es la pregunta que todo el mundo se hace en Bruselas. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, rápidamente emitió un comunicado en el que explicaba que su equipo iba a estudiar la sentencia con detenimiento y que en las próximas semanas adoptaría unas directrices. Este mensaje provocó un profundo enfado en el Parlamento Europeo, que como recordarán ya llevó a la Comisión a la justicia europea por lo que consideran un incumplimiento de sus deberes al no haber aplicado antes este reglamento. Roberta Metsola, presidenta de la Eurocámara, rápidamente mandó un mensaje urgiendo a que el Ejecutivo comunitario tome medidas ya. Los críticos creen que la Comisión busca ganar cierto tiempo y no quiere activar la herramienta todavía. 
     
  • La cuestión húngara: la razón es que en el círculo cercano a Von der Leyen hay cierta división sobre si la herramienta debería aplicarse ahora contra Hungría. El país está a las puertas de las elecciones legislativas de abril, y hay quienes creen que sería un error que Bruselas tomara una medida así que pudiera interpretarse como una interferencia en el proceso electoral, y otros que temen que Viktor Orbán, el autoritario primer ministro de Hungría, pudiera utilizarlo para seguir subiendo en las encuestas. Todo el mundo mira a Budapest porque es la primera vez que la oposición se presenta unida a las elecciones con el objetivo de derrotar al primer ministro, que desde que volvió al poder en 2010 lleva al país a una deriva autoritaria. Otro sector dentro de la Comisión cree que no hay que esperar más: se tienen todas las pruebas necesarias, toda la información que se requiere, y hay que actuar ya contra Budapest. 
     
  • La cuestión polaca: lo que todo el mundo tiene claro en Bruselas es que primero se actuará contra Budapest, no contra Varsovia. El caso contra la Hungría de Orbán es muy claro: el primer ministro lleva más de una década utilizando fondos europeos para ir tejiendo toda una red clientelar a su alrededor, que se extiende a la industria, a los aliados políticos, a los medios de comunicación. Orbán, la araña de Budapest, que extiende sus redes por todos los rincones del país gracias, precisamente, a los fondos europeos. Es relativamente fácil certificar cómo el primer ministro ha utilizado los fondos para apuntalar la deriva autoritaria del país. Pero el caso de Polonia es mucho más complejo y difícil de construir. En Varsovia los fondos europeos no han formado parte del plan del Gobierno del ultraconservador Ley y Justicia (PiS), que ha concentrado sus ataques sobre la independencia de los magistrados, y que mantiene una dura batalla con Bruselas por la cámara disciplinaria que el TJUE considera ilegal. Aunque tradicionalmente mezclemos e incluso igualemos los casos de Hungría y de Polonia, en realidad son dos derivas muy distintas, y se descubrirá con este mecanismo. Además, existe la sensación en Bruselas de que con Polonia se puede llegar a algún tipo de acuerdo. El presidente del país, Andrzej Duda, viajó la semana pasada a la capital comunitaria y se reunió con Von der Leyen después de proponer un cambio en la cámara disciplinaria. La oposición critica que se trata de maniobras para despistar a la Comisión Europea y ganar tiempo. Pero  Zbigniew Ziobro, ministro de Justicia, que no forma parte del PiS, sino de su socio minoritario, y que es el auténtico “halcón” de Varsovia en la lucha contra el Ejecutivo comunitario, está viendo aquí la oportunidad para lanzar ataques durísimos contra el primer ministro del país Mateusz Morawiecki. Podéis ampliar información aquí. 
     
  • Salida de Mali: aunque lo hemos comentado en la sección de África, más arriba, en esta newsletter hemos hablado largo y tendido sobre el Sahel y su importancia estratégica para la Unión Europea. También sobre cómo empeoraba de manera considerable la situación en Mali. Así que merece la pena que insistamos en ello en esta sección también. Los aliados han anunciado la salida del país con el que las relaciones han empeorado de manera significativa desde que comenzó una cadena de golpes de Estado, llegando a su punto más bajo hace solamente un par de semanas cuando Bamako expulsó al embajador francés del país. 
     
  • Hasta el infinito y más allá: la Comisión Europea ha anunciado esta semana un plan de 6.000 millones de euros (ejem, ahora hablamos de esto) que “garantice el acceso ininterrumpido a servicios de comunicación por satélite y se refuerce la protección de infraestructuras críticas, gestión de crisis, aplicaciones y otros elementos que son cruciales para la seguridad, defensa y economía de los Veintisiete”, como cuentan los compañeros de Europa Press. Pero esos 6.000 millones, como siempre, tienen truco: unos 2.400 millones saldrán del presupuesto europeo, pero el resto lo tendrán que poner las capitales y también se calcula ahí la “movilización” del sector privado. Ya saben que en Nexo Europa estamos en contra de la ingeniería para inflar números. 
     
  • Elecciones a la conspiración: la semana pasada Valérie Pécresse, candidata de Los Republicanos a las elecciones presidenciales francesas de abril, se abonó al discurso de la conspiración al defender una de las principales teorías de la extrema derecha, que ha sido adoptada también por el candidato radical Zemmour: la de “la gran sustitución”. Mencionó esta teoría, que básicamente consiste en que la población blanca y cristiana de Europa sería sustituida por los inmigrantes musulmanes, durante uno de sus principales discursos electorales. Esta teoría es absurda por muchas razones. 
     
  • Lagarde insiste en su mensaje: como recordarán, hace ya un par de semanas saltaron las alarmas cuando Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), abrió la puerta a una subida de tipos de interés que podría llegar este mismo 2022 ante el crecimiento de la inflación. Ya explicamos que, en principio, tal y como están las piezas en este momento, esa subida no podría llegar hasta diciembre de 2022. Desde que Lagarde lanzó ese mensaje la francesa ha dedicado la mayoría de sus esfuerzos a matizarlas: insiste en que cualquier subida sería progresiva, y ha alertado contra una subida demasiado temprana y fuerte que mataría la recuperación. Esta semana ha vuelto a insistir en ello ante el Pleno de la Eurocámara. Sin embargo, Martins Kazaks, gobernador del banco central de Letonia, asegura que una subida de tipos en 2022 es “bastante probable”. 
     
  • Semana de 4 días: en la madrugada del lunes al martes el Gobierno belga, conformado por una compleja coalición de siete partidos, entre liberales, socialistas, verdes y demócratas cristianos, lograron un acuerdo sobre la reforma laboral que incluye que los trabajadores puedan tener semanas laborales de cuatro días, pero a cambio de jornadas más largas. Es decir: los belgas no van a trabajar menos, ese día más de descanso tendrán que obtenerlo a base de trabajar más el resto de los días. Por supuesto, esta opción es únicamente optativa, y los empleadores pueden negarse siempre que puedan justificarlo. Los trabajadores podrán también tener horarios variables: semanas de cuatro jornadas y otras de cinco con más horas para recuperar la jornada de descanso adicional. El acuerdo es más amplio y afecta a otros asuntos como el derecho a la desconexión. Podéis ampliar información aquí
     
  • Investigación sobre el BEI: la Defensora del Pueblo Europeo abrió en junio de 2021 una investigación por el fichaje de Emma Navarro, antigua vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), por la eléctrica Iberdrola solamente unos meses después de abandonar su cargo. Ya hablamos de ello aquí bastante, pero pueden recordar los puntos claves del caso aquí. El comité de ética del BEI no puso ningún problema a que Navarro fichara por la eléctrica, salvo pedirle que durante los 12 meses siguientes no tuviera contacto con la institución. El asunto, que llegó al Parlamento Europeo, fue llevado a las manos de la Defensora del Pueblo por parte de eurodiputados ecologistas, entre ellos Ernest Urtasun, de En Comú Podem. Y la ómbudsman abrió una investigación, envió cuestionarios y pidió documentación. Según nos cuentan desde su oficina, y tras haber recibido respuesta del BEI, el equipo de investigación tiene previsto reunirse con personal de la institución en marzo. Esta semana el Pleno de la Eurocámara ha apoyado la investigación aprobando el informe de actividades de la Defensora del Pueblo Europeo. 
     
  • Dodik bajo el foco: la Unión Europea está debatiendo posibles sanciones a la República Srpska, una de las dos entidades que conforman Bosnia y Herzegovina. El líder de los serbobosnios, Milorad Dodik, lleva tiempo poniendo en práctica un programa político por el que la RS va acumulando poderes centrales y que le preparan para separarse del resto del país y unirse a Serbia, algo que ha rechazado la propia Belgrado y que está prohibido en los acuerdos de Dayton, que pusieron fin en 1995 a una sangrienta guerra en Bosnia y estableció las bases de un reparto de poder entre las tres comunidades que conforman el país, croatas, serbios y bosnios. Recientemente, en protestas y celebraciones alimentadas por el propio Dodik, se han registrado incidentes y un aumento de la tensión. 
SUSCRÍBETE
Twitter
Facebook
Website
Copyright © 2022 Nexo Europa, All rights reserved.


Want to change how you receive these emails?
You can update your preferences or unsubscribe from this list.

Email Marketing Powered by Mailchimp