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Número 103 - Bruselas, 28 de enero de 2022



Es viernes y este es el número 103 de Nexo Europa, la newsletter semanal de actualidad y análisis de asuntos europeos. Hemos tenido una semana intensa con una agenda que sigue estando marcada por las tensiones con Rusia, a la que dedicamos la inmensa mayoría del número. 

 



Es el turno de Moscú

Otra semana más en la que la cuestión de la tensión en el este de Ucrania, donde Rusia ha acumulado a más de 100.000 efectivos militares y amenaza con agredir a Kiev, ha estado en el centro de la agenda europea. ¿Habrá guerra en el este de Europa? La respuesta correcta es que la hay desde 2014, cuando Moscú se anexionó ilegalmente Crimea y apoyó a los separatistas prorrusos del Donbás. Si la pregunta es si habrá una invasión rusa a Ucrania en las próximas semanas, las respuestas empiezan a tener más matices. Si se saltan toda esta sección de la newsletter no les pienso culpar, porque lo cierto es que no sabemos si habrá un bombardeo en el este de Ucrania, pero lo que sí sabemos es que hay un bombardeo informativo. En cualquier caso, si quieren repasar los principales puntos sigan leyendo. 

La invasión es perfectamente posible. Es uno de los principales escenarios, pero no el único. En Bruselas se barajan otras opciones que no se consideran necesariamente menos graves. Por ejemplo, un ataque cibernético a gran escala en todo el país. Otra opción militar podría ser el intento del Kremlin de terminar de anexionarse las zonas ya controladas por los separatistas prorrusos del Donbás. 

Todo esto estuvo sobre la mesa de los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, que se reunieron este lunes en Bruselas para discutir sobre la situación en el este del continente, pero también de otros asuntos en la agenda, como la crisis en Malí o cómo volver a tender puentes con Siria. La reunión tuvo un elefante en la habitación: las famosas sanciones europeas que desde la capital comunitaria prometen que serán “masivas” en caso de un ataque ruso a Ucrania. 

Distintas fuentes diplomáticas aseguran que los Veintisiete están más o menos de acuerdo en los detalles de las sanciones, que están siendo trabajadas por Bjoern Seibert, jefe de gabinete de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y por el equipo del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) dirigido por el español Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad. La mayoría de lo que necesitáis saber sobre las sanciones ya lo abordamos en el número de la semana pasada, que podéis revisitar aquí para refrescar los elementos principales. Las fuentes admiten que todavía quedan algunos detalles por cerrar, pero señalan que todo está avanzado para, en caso de agresión, adoptar un paquete (aunque siguen existiendo muchas diferencias no declaradas sobre qué tipo de acción rusa activaría una respuesta europea). 

Lo más interesante de la reunión del lunes no fue la cuestión de las sanciones. Poco antes de que comenzara el encuentro Estados Unidos y el Reino Unido habían anunciado que comenzaban a sacar de Ucrania a personal diplomático no esencial y sus familias. Borrell, preguntado por si la Unión Europea haría lo mismo, indicó que era conveniente no “dramatizar”. Y ahí hay una pequeña fractura en la posición de los aliados. 

En Bruselas hay una idea bastante bien asentada: es importante no enviar a Rusia el mensaje de que los aliados están nerviosos. El propio Borrell no tuvo pelos en la lengua a la hora de explicar esa postura en una rueda de prensa posterior a la reunión. “No podemos dejar que jueguen con nuestros nervios. Sabemos perfectamente que son amenazas. Sabemos de qué calibre y cómo hay que reaccionar. Hay que evitar reacciones que puedan dar la sensación de una alarma que puede tener consecuencias”, señaló Borrell, haciendo hincapié en las consecuencias financieras. Se refería a Ucrania. 

Los mensajes no son casuales. El Alto Representante decía eso poco después de que la Comisión confirmara un paquete de 1.200 millones de euros en transferencias y créditos para Kiev. Fuentes diplomáticas destacaban el gesto como una muestra de confianza en el futuro de Ucrania, y lo vinculaban con el hecho de que los europeos mantengan por ahora a sus diplomáticos sobre el terreno. Lo contrario enviaría un mensaje de nerviosismo y de abandono de Ucrania que daría a entender a Vladimir Putin que tiene el camino despejado. 

Es cierto que los protocolos de seguridad americanos tienen el umbral más bajo y se activan con un menor riesgo que el de los europeos. Pero indudablemente la decisión muestra una diferencia que existe entre los socios transatlánticos: la mayoría de los europeos no consideran que haya un riesgo “inminente” de ataque ruso a Ucrania, mientras que los americanos y especialmente los británicos defienden. En las últimas horas las críticas hacia ese nerviosismo se han redirigido de Washington hacia Londres. Algunos incluso lo vinculan con la crisis interna que afronta Boris Johnson, primer ministro británico, por el escándalo de las fiestas celebradas durante los confinamientos. 

En París se ha hablado mucho de esa diferencia. De cómo EEUU y Reino Unido parecen estar esperando un ataque inminente. Desde algunos sectores sugieren que eso no hace más que alimentar la actitud rusa. El lunes por la tarde, después de la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores, en la que intervino Antony Blinken, secretario de Estado norteamericano, la Casa Blanca convocó una videoconferencia. 

A ella invitó a los líderes de Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Polonia, así como al secretario general de la OTAN y a los presidentes de la Comisión Europea y el Consejo Europeo. La reunión, que varias fuentes coinciden en señalar en que pareció ser convocada de manera precipitada y sin mucha antelación, fue bien recibida por Bruselas. Como saben, se ha criticado mucho que se haya dejado a la Unión Europea fuera de las mesas de negociación con Rusia, algo que era uno de los principales objetivos del Kremlin a la hora de plantear las conversaciones. Así que se recibió muy bien que Biden incluyera a los líderes de Comisión y Consejo Europeo en esta ronda de contactos con la que Washington tenía dos objetivos. 

El primero coordinar la respuesta escrita que se le daba a Rusia, después de que la semana pasada, en una reunión entre Blinken y su homólogo ruso Sergei Lavrov (hablamos de ella en el número de la semana pasada), el jefe de la diplomacia rusa solicitara ese documento. Dar una respuesta a Moscú sin al menos tantear esta con los socios europeos, que son los primeros afectados por cualquier concesión al Kremlin, era impensable para los Veintisiete. Ahora después hablaremos de esa respuesta. El segundo objetivo del encuentro, más velado, era llamar al orden. Aunque los aliados no haga otra cosa que repetir la palabra “unidad” hay algunas divisiones. La reunión, señalan algunas fuentes diplomáticas, servía para acercar posturas, para reagruparse y, también, para asegurarse que de los alemanes están concentrados, ya que se les identifica como el eslabón débil, los que más intentan retrasar cualquier preparación e intentan matizar todas las posturas. 

El documento escrito se entregó al Kremlin por parte de EEUU y la OTAN el miércoles por la noche. Aunque Washington y la Alianza Atlántica pidieron a Moscú que este no se haga público todo el mundo sabe que en ese documento no se aceptan las condiciones que solicitó Rusia, que quiere un regreso de las fronteras de la Alianza a las 1997, sacando su presencia de Rumanía y Bulgaria y comprometiéndose a no abrirle la puerta a Ucrania. 

La negativa a las condiciones rusas marca el paso a la siguiente fase. Ya solamente queda que Moscú vuelva a mover ficha. Los americanos insisten en la idea de que el “no” servirá de excusa para un ataque inminente. Pero los europeos mantienen que no es así, y que Moscú todavía no está preparado. También lo creen en Kiev. 

El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) baraja unos siete escenarios. La idea de una invasión total a Ucrania es muy poco probable, como admiten varias fuentes, pero es una de las cartas sobre la mesa. El Gobierno ucraniano tampoco cree que este sea el escenario central. El menos grave para el SEAE sería un aumento de la tensión en la región del Donbás, que desde 2014 está ocupada por separatistas prorrusos. 

Entre los escenarios que son más probables y graves, sin llegar a una invasión total, se encuentran los ataques cibernéticos a gran escala y un ataque al sur de Ucrania, a la zona entre Mariupol y Odessa, lo que cortaría a Kiev el acceso al Mar Negro. Podéis ampliar información aquí. 

Ahora solamente queda esperar a ver cuál es el siguiente movimiento de Moscú una vez tienen ya la respuesta escrita de los Aliados. Por lo pronto el miércoles por la noche en París enviados de los países del llamado “Cuarteto de Normandía”, compuesto por Francia, Alemania, Ucrania y Rusia, trataban de encontrar una manera de continuar trabajando por la vía diplomática. 

Lo que sabemos es que Moscú ha enviado señales en las últimas horas de que desea continuar con las conversaciones. Algunos altos cargos del Gobierno ruso hablan incluso de “semanas” de negociaciones, lo que confirmaría las teorías europeas de que cualquier ataque contra Ucrania no sería inminente como esperan los americanos y los británicos. Sin embargo, Rusia aparentemente sigue enviando material y personal a la frontera con Ucrania y a Bielorrusia, aumentando la presión militar en la región, por lo que tampoco se puede decir que estemos dirigiéndonos a una desescalada. 

Vista de Kiev desde la plaza de la Independencia (Autor: Juan Antonio Segal)
Cajón de sastre
  • Cónclave presidencial: desde este lunes más de mil electores italianos, entre diputados, senadores y representantes de las regiones, se reúnen en Roma para la elección del sucesor de Sergio Mattarella, presidente de la República. Por ahora se ha votado ya en varias ocasiones sin que se aclare la situación. Mattarella sigue recibiendo muchos votos a pesar de que el actual presidente, con 80 años, quiere retirarse ya del servicio y preferiría no tener que servir otro mandato que, además, estiraría y tensaría la Constitución. Pero la otra opción obvia es el actual primer ministro, Mario Draghi. A la espera de ver cómo se desarrolla el quinto voto este viernes les recomiendo esta pieza de Suanzes desde Roma
     
  • Portugal decide: este domingo lo portugueses acuden a las urnas. Antonio Costa, líder de los socialistas y primer ministro, va a tener una jornada más complicada de lo que tenía previsto cuando convocó los comicios, y el líder conservador Rui Rio, le pisa los talones y en algunas encuestas ya incluso le supera. Esta semana uno de los sondeos daba a Rio el 34,4% y a Costa el 33,8%. El primer ministro del país ha liderado desde 2015 una coalición que incluía a toda una amalgama de partidos de izquierdas que se convirtió en una referencia para políticos de toda Europa buscando modelos similares. Aunque Costa esperaba poder gobernar en solitario en una nueva legislatura, el candidato socialista ha tenido que cambiar el mensaje y abrirse a coaliciones con los mismos socios con los que ha recorrido los últimos años. 
     
  • China a la OMC: la Comisión Europea ha decidido llevar a China ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por las restricciones que Pekín está aplicando sobre el comercio de Lituania. Se trata de un castigo por parte del gigante asiático contra Vilna por el apoyo lituano a Taiwán, que China considera como parte de su territorio. Todo comenzó cuando se abrió una oficina taiwanesa en la capital lituana. Ahora Pekín cuenta con 60 días para argumentar su posición antes de que el asunto llegue a manos de un panel de arbitraje que tendría que decidir quién lleva razón. “Permítanme comenzar diciendo que el compromiso de la UE con China sigue siendo un hecho. China es nuestro principal socio comercial. China también es un socio vital para los objetivos globales de la UE, como la acción climática, que requieren un enfoque colectivo. Valoramos esta relación y queremos mantenerla y profundizarla. Sin embargo, nuestra relación requiere respeto mutuo. Deberíamos poder hablar de temas difíciles. Y trabajar juntos para resolverlos”, ha declarado Valdis Dombrovskis, vicepresidente de la Comisión a cargo de Comercio, reflejando bien el delicado equilibrio que la Unión debe mantener de manera continua con China. 
     
  • Relaciones inmorales: en una demostración de que la cuestión rusa está empezando a generar profundas divisiones en la Unión Europea este viernes hemos desayunado con una explosiva entrevista de Artis Pabriks, ministro de Defensa de Letonia, con el Financial Times que podéis leer aquí. El letón ha acusado a Alemania de tener relaciones “inmorales e hipócritas” con Rusia y China que están provocando división entre el este y el oeste de la Unión Europea, reflejando las frustración que los países bálticos están sintiendo en los últimos días por lo que consideran una respuesta débil por parte de Berlín a las necesidades de seguridad de Ucrania, algo que achacan a que el Gobierno alemán está poniendo por delante sus propios intereses económicos. “Han estado viviendo en paz durante años. Piensan en gas, exportaciones y cooperación. Para nosotros, los países fronterizos, es diferente. Para nosotros es existencial. Nuestro pasado no da muchas posibilidades de simplemente confiar (en Rusia). Sería la muerte para nosotros”, asegura Pabriks en la entrevista. 
     
  • Pastilla anticovid: la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha dado esta semana luz verde al antiviral contra el coronavirus que ha desarrollado Pfizer. Este fármaco se utilizará sobre “adultos que no requieren oxígeno suplementario y que tienen un mayor riesgo de que la enfermedad se vuelva grave”. 
     
  • SMSGate: en primavera de 2021 una Ursula von der Leyen necesitada de destacar su trabajo en el frente de las vacunas mencionó durante un reportaje del New York Times las gestiones telefónicas y a través de mensajes de texto que estaba haciendo directamente con el CEO de Pfizer para obtener millones de vacunas. Un periodista austriaco decidió pedir esos mensajes de texto por la vía de las peticiones de transparencia. La Comisión rechazó entregarlos, señalando que no son documentos que puedan considerarse como parte de la regulación por la que estarían sujetos a las exigencias de transparencia. Este viernes la defensora del pueblo europeo ha criticado duramente a Von der Leyen y su equipo por lo que considera un caso de mala administración.“Cuando se trata del derecho de acceso público a los documentos de la UE, lo que importa es el contenido del documento y no el dispositivo o la forma. Si los mensajes de texto se refieren a políticas y decisiones de la UE, deben tratarse como documentos de la UE. La administración de la UE necesita actualizar sus prácticas de registro de documentos para reflejar esta realidad”, señala la defensora del pueblo. 
     
  • Decisión fundamental sobre estado de derecho: apunten la fecha. El próximo 16 de febrero el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictará su decisión sobre si cumple con el derecho de la Unión el mecanismo de estado de derecho que pactaron los líderes y que permite cortar fondos europeos a Estados miembros que violen por ejemplo la independencia judicial. Ya saben que los dos principales países contra los que parece ir la medida, Hungría y Polonia, decidieron llevarlo a los tribunales europeos. Y que de alguna manera se pactó que la Comisión Europea no activaría el mecanismo hasta que la alta corte de Luxemburgo no hubiera decidido sobre ello, algo que provocó un fuerte enfado en la Eurocámara, que considera que Bruselas está incumpliendo con su deber de proteger los Tratados al no activar una herramienta que ya existe. Si el TJUE señala que el mecanismo es legal, el Ejecutivo comunitario podría proceder entonces contra Varsovia y Budapest, cortándoles los fondos europeos por sus repetidos ataques sobre la independencia judicial. 
     
  • Pero no tan rápido: en una entrevista esta semana con POLITICO que podéis leer aquí, Didier Reynders, comisario de Justicia, ha señalado que la Comisión Europea no podrá tomar acciones contra Hungría antes de que se celebren las elecciones generales en las que Viktor Orbán, el autoritario primer ministro del país, se juega la continuidad ante una oposición que se presenta a los comicios unida. Además, el comisario belga señala además que la coalición gubernamental polaca también complica el diálogo en materia de estado de derecho con Varsovia. 
     
  • Victoria para Intel: la multinacional Intel ha logrado una victoria provisional en los tribunales europeos después de que el Tribunal General de la Unión Europea (TUE) haya anulado la multa de 1.060 millones que la Comisión Europea le impuso en 2009 por prácticas anticompetitivas. La sentencia puede ser recurrida a la instancia más alta de la justicia europea, el TJUE. Fue este tribunal el que corrigió al TUE, que en un primer momento desestimó el primer recurso presentado por Intel en 2014. Lo que está claro es que los procesos son demasiado largos: el Ejecutivo comunitario pasó una década investigando las prácticas de Intel, y ha pasado más de otra década hasta el momento en el que el TUE ha anulado la decisión de Bruselas. Y todavía queda que el asunto llegue a manos del TJUE. 
     
  • Modelo 720: el TJUE ha dado la razón a la Comisión Europea al considerar que el modelo 720 implantado por el ex ministro de Hacienda Cristóbal Montoro es contrario al derecho de la Unión. La norma, que obliga a la declaración de bienes en el extranjero, “puede disuadir a los residentes de ese Estado miembro de invertir en otros Estados miembros, impedirles hacerlo o limitar sus posibilidades de hacerlo, y constituye, por tanto, una restricción a la libre circulación de capitales”, según el tribunal. La Comisión Europea llegó a esa conclusión en 2017 tras iniciar pesquisas en 2015. Además, la multa es desproporcionada según la alta corte con sede en Luxemburgo. “El Tribunal de Justicia señala asimismo que el tipo muy elevado de esta multa le confiere un carácter extremadamente represivo y que su acumulación con las multas de cuantía fija previstas adicionalmente puede dar lugar, en muchos casos, a que el importe total de las cantidades adeudadas por el contribuyente supere el 100% del valor de sus bienes o derechos en el extranjero. Ello constituye un menoscabo desproporcionado de la libre circulación de capitales”, explican los magistrados. Podéis ampliar la información aquí. 
     
  • Movimientos secundarios en la Eurocámara: una vez elegida la nueva presidenta del Parlamento Europeo, la maltesa Roberta Metsola, entramos en la fase de los movimientos en segundo plano. Esta semana hemos estado prestando bastante atención a cómo queda la composición de los presidentes de comisiones. Es importante porque estos cargos tienen un papel real y relevante en el proceso legislativo. Muchas veces se presta atención al Parlamento Europeo por cuestiones casi cosméticas, y nos olvidamos de él en las cosas menos vistosas pero más relevantes. Y este es un ejemplo de ello. La mayoría de los más importantes se mantienen en manos conocidas: la italiana Irene Tinagli (de los Socialdemócratas) seguirá al frente de la comisión de Asuntos Económicos, como el socialista español Juan Fernando López Aguilar al frente de la prestigiosa e importante comisión de Libertades Civiles, Justicia e Interior, o el alemán David McAllistes, de los democristianos, a los mandos de la comisión de Asuntos Exteriores. Una de las elecciones que más han llamado la atención es la del socialdemócrata polaco Robert Biedron, que dirigirá la comisión de Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género. En todo caso, Biedron es un político con un largo recorrido e historial en defensa de los derechos de las mujeres en Polonia. El español Adrián Vázquez Lázara, de Ciudadanos, ha sido reelegido como presidente de la comisión de Asuntos Jurídicos. 
     
  • El equipo de Metsola: la maltesa ha puesto al frente de la comunicación de su gabinete a Jüri Lass, un estonio conocido para los corresponsales en Bruselas por su etapa como portavoz del Consejo y que también estuvo en la comunicación de la presidencia estonia del Consejo. En los próximos días se irá conociendo la composición del equipo de la nueva presidenta del Parlamento Europeo. 
     
  • Medidas de viaje: poco a poco los principales países europeos van retirando las restricciones contra el coronavirus tras la ola propulsada por ómicron. La novedad es que esta vez lo hacen antes de tener los números bajo control. ¿Por qué? Porque se ha llegado a la conclusión de que esta variante no es tan letal como las anteriores. Y eso ha alimentado el runrún de que nos encontramos ante la fase final de la pandemia en Europa, algo que también han señalado desde la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por eso los ministros y secretarios de Estado de Asuntos Europeos, reunidos esta semana en Bruselas, han adoptado modificaciones sobre las recomendaciones de viaje, profundizando en la transición sobre las restricciones por la que, desde hace meses, se trata de cambiar el enfoque de los territorios (por ejemplo, si Andalucía tiene mucha tasa de contagios que todos los andaluces tengan que hacerse una PCR para entrar en Alemania) a un enfoque personalizado (que sea la situación de cada ciudadano la que dicte qué medidas afronta, como por ejemplo que si una persona está vacunada o recuperada no tenga que hacer cuarentena ni test PCR, por mucho que venga de una región de España con muchos casos). 
     
  • Estabilizando los precios: el economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), el irlandés Philip Lane, ha hablado esta semana de la inflación, que ya saben que es un tema que últimamente genera emociones fuertes (y si dudan de ello pregúntenle a Joe Biden). La teoría del eurobanco sigue siendo que, aunque la alta inflación es más sólida y durará más tiempo de lo previsto, esta volverá a comportarse con una cierta normalidad en 2023 y 2024, quedando por debajo del famoso 2%. Como saben, el mandato del BCE es mantener la inflación cerca pero por debajo de ese límite. Es la obsesión alemana. Bueno, pues Lane ha explicado esta semana que es posible que en el medio plazo los precios se estabilicen muy cerca de ese 2% que es el objetivo de la institución con sede en Frankfurt. 
     
  • Luz verde para Francia: la Comisión Europea ha dado su aprobado esta semana para el desembolso de los primeros 7.400 millones de euros solicitados por Francia como parte de su plan de recuperación. Eso sí, ahora París tiene que recibir la luz verde del resto de los Estados miembros reunidos en el Comité Económico y Financiero. Como ya vimos con el primer tramo entregado a España, que es el primer país que obtuvo un desembolso, este paso debería ser por el momento sencillo. El Gobierno francés solicitó este primer desembolso en noviembre, y desde entonces los técnicos del Ejecutivo comunitario han estado comprobando que, efectivamente, se han cumplido con los primeros 38 hitos, que van desde los objetivos de descarbonización hasta ayudas en materia de vivienda. 
     
  • El rompecabezas maliense: el Sahel parece ser ese lugar del que últimamente solamente llegan malas noticias. La Unión Europea está sufriendo a la hora de relacionarse con la junta militar que controla Malí tras una serie de golpes de estado, algo que se ha “puesto de moda” en la región, como señalaba esta semana una fuente diplomática europea. En una nueva demostración de lo complicadas que son las relaciones en estos momentos Bamako ha pedido la salida de las tropas de Dinamarca del país. “Estamos allí porque Malí nos ha pedido que vayamos a ayudarlos y cuando ya no quieren nuestra ayuda, no tenemos base para estar allí. Y tampoco queremos que se rían de nosotros”, ha señalado Trine Bramsen, ministra de Defensa danesa, reflejando la tensa situación. Malí lleva años desangrándose por los enfrentamientos con grupos yihadistas que controlan una parte importante del país cuya cúpula política ha dejado de hacer pie y se encuentra en estos momentos reorientando sus intereses bajo el mando militar. Una de las novedades es que Bamako ha mirado hacia Moscú y hacia la milicia de mercenarios rusa Wagner. En Bruselas está claro que cuando entre Wagner, los europeos saldrán del país. Y algunos creen que el grupo ya está dentro. Un grupo de 15 países europeos (Alemania, Bélgica, Dinamarca, Estonia, Francia, Hungría, Italia, Lituania, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, República Checa, Rumanía y Suecia) han pedido a Bamako que respete las bases de la cooperación.  
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