16 de julio de 2020
El presente Boletín informa a los afiliados de la ANDI sobre el desarrollo de la Guerra Comercial, las decisiones de política comercial de mercados estratégicos y sobre las implicaciones de estas medidas en el comercio internacional.
Se cumplen dos años de la guerra comercial y las relaciones bilaterales no proyectan una mejoría
Julio 6 de 2018 fue la fecha de inicio de la confrontación comercial más representativa de las décadas recientes, la cual inició con una sanción por parte de Estados Unidos sobre USD 34 billones de importaciones chinas, panorama que no parece mejorar.  Esto se debe a que a pesar de la firma de la Acuerdo Comercial - Fase 1, las relaciones se han visto altamente deterioradas a tal punto que el presidente estadunidense, Donald Trump, no esta considerando un acuerdo comercial de fase dos con el país asiático, de acuerdo con sus anuncios a los medios de comunicación. El resultado de esta disputa ha sido el incremento moderado de las importaciones del país asiático de bienes de origen estadounidense y el posicionamiento de China como un actor en condición de afrontar una lucha geopolítica de este orden.

Dos años después de los primeros incrementos arancelarios, el déficit comercial de EE.UU. frente a China ha disminuido. De acuerdo con la información suministrada por la Oficina del Censo de Estados Unidos durante 2017 se presentaba un balance de USD - 375 billones, el cual empeoró en 2018 a USD - 418 billones, retrocedió a USD - 345 billones en 2019 y en lo corrido del año continua mejorando. En el periodo de enero a mayo de 2020 el déficit comercial fue de USD -103 billones, en comparación con el mismo periodo de 2019, cuando se ubicó en USD - 136 billones.
Cabe destacar que China continúa comprando productos agrícolas estadounidenses y que las obligaciones sobre el incremento a las importaciones estipuladas en la fase uno del acuerdo comercial, sobre 548 productos, aumentaron un 11% desde mayo del 2017, según un estudio realizado por la compañía Panjiva. No obstante, China solamente ha comprado el 45% total de la cantidad de productos requeridos en el Acuerdo, aún cuando ha cedido en las importaciones de aves de corral, cerdo y carne de res.

Paradójicamente, el think tank con sede en Washington -Fondo Carnegie para la Paz Internacional- han concluido frente al comportamiento del comercio bilateral que de no ser por una reducción en las importaciones de petróleo, el déficit comercial de los Estados Unidos en realidad se habría ampliado, lo que pondría en duda la lógica de una estrategia proteccionista diseñada para mejorar la balanza comercial del país. En consecuencia, han concluido que los aranceles no han producido una mejora real en la balanza comercial subyacente de los Estados Unidos, mientras que el superávit comercial de China ha aumentado y sus mercados de exportación se han diversificado.
Por otro lado, China ha puesto frente a los ataques recibidos, por medio de retaliaciones comerciales, fortaleciendo la unidad nacional para afrontar los efectos económicos de la contracción del comercio exterior y de la fuga de inversiones y, manteniendo su resiliencia ante sanciones de otros paises por temas relacionados con Huawei. Luego de este largo camino, actualmente se observa un ambiente que no promete una pronta solución a la guerra comercial: "lo alarmante es que la relación chino-estadounidense es una de las relaciones bilaterales más importantes del mundo, pero enfrenta los desafíos más serios desde el establecimiento de relaciones diplomáticas [en 1979]", ha afirmado el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, en un comunicado.
El COVID-19 acelerará las transformaciones del comercio internacional generadas con la Guerra Comercial
La emergencia sanitaria de proporciones globales que se ha experimentado este 2020 tiene bajo su sombra a las cadenas globales de abastecimiento. En el segundo trimestre del año las medidas de cuarentena en las diferentes partes del mundo han desencadenado en un comportamiento errático de contracciones de la oferta y la demanda. Aunque, sorprendentemente, los efectos del COVID-19 no han rediseñando las cadenas internacionales de suministro, sus consecuencias se están traduciendo en acelerar procesos que estaba experimentando el comercio previamente, como: la reducción de la dependencia de China, la diversificación de proveedores y la digitalización de los mecanismos de verificación de cumplimiento.

Por ejemplo, los dos primeros aspectos, son procesos que se habían estructurado desde el inicio de la Guerra Comercial y que tomarán más fuerza en este periodo. De acuerdo con una investigación de QIMA, empresa especializada en auditorias a las líneas de abastecimiento, realizada a 200 empresas con cadenas de suministros globales, se evidenció que el 95% de las empresas encuestadas de Estados Unidos tiene previsto cambiar sus proveedores fuera de China debido a los problemas actuales en las relaciones entre estos dos países, y al daño que han generado los aranceles en sus modelos de negocio. El 50% de este grupo de empresas considera a Vietnam como destino de las nuevas inversiones y el 30% prefiere a Asia meridional (India o Bangladesh).

De hecho, el cambio de proveedores ya es un hecho en algunos casos, otros países que ya fabrican productos que se ven afectados por los aranceles de Estados Unidos se consolidan en el mercado internacional. De esta manera, Vietnam se convierte en un socio comercial clave, las exportaciones a Estados Unidos aumentaron 35% o USD 17.5 mil millones en 2019.

Ahora bien, en términos de desempeño de la producción el COVID-19 es el factor determinante actual de la venta y del consumo de bienes de transacción internacional. Luego de que la fabricación en Asia estuviera diezmada durante abril y mayo en los países del sudeste asiático como Vietnam, Camboya, Indonesia, Myanmar y otros, en junio comenzó el un aumento en los volúmenes de producción para los fabricantes de Asia, los países con mayor aumento fueron Filipinas, Malasia, Myanmar y Vietnam teniendo gran afluencia de pedidos por parte de Estados Unidos y la Unión Europea. Por ejemplo, mientras que al inicio del segundo trimestre las demandas de inspecciones para garantizar el cumplimiento de la cadena de suministro generaban decrecimientos del 96% y 74% respectivamente, en el mes de junio se presentó un crecimiento del 42%.
En el caso concreto de China, la economía volvió al crecimiento en el segundo trimestre, mostrando los  primeros signos de recuperación  en el  mundo de las consecuencias de la emergencia sanitaria. El PIB creció un 3,2% interanual -superando los pronósticos de los analistas, que esperaban un 2,5%-, mientras que en el primero esta variable se había desplomado un 6,8%. En suma, se ha observado que este proceso de reactivación ha tenido como protagonista a los Elementos de Protección Personal, los cuales han absorbido la capacidad de producción remanente de muchas economías y han sido una alternativa para sectores muy maltratados por el cierre comercial, como el textil y de confección.
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